Juan Adárvez

El blog de

  
  
  

Entrevista en la revista pedagógica Signos

Signos1

La revista Signos, en su número 19, que corresponde a la edición de junio de 2015 ha publicado un artículo titulado “Hogares digitales”, en él, junto con otra compañera de trabajo, me hacen un entrevista sobre la irrupción de las pantallas en el hogar.

Cada vez estamos más rodeados de pantallas en los hogares; televisión, ordenador, smartphones, tablets, vídeoconsolas, etc. Estos aparatos, no son buenos o malos por sí mismos, más bien depende del uso que hagamos de ellos. Por eso es necesario estar atentos y saber educar a los hijos en su correcto uso.

Educar en el uso de las pantallas es educar en el uso del tiempo y en la forma de relacionarnos. Las pantallas pueden ser un medio de relación con los demás, pero también un medio por el que aislarse de la sociedad. Hay que primar la comunicación personal.

Controlamos a las personas que entran en casa, cuando nuestros hijos quieren invitar a algún amigo les preguntamos decenas de datos sobre él, y es lógico, a nadie le gusta dejar entrar a desconocidos. Por ese mismo motivo debemos controlar también lo que entra por las pantallas, por ahí no solo entran sus amigos, sino que es una ventana en la que se  abre un mundo nuevo, lleno de cosas buenas y algunas no tan buenas. Debemos poner el mismo celo en proteger “esa ventana” que en proteger la puerta de la casa.

Acceso a la edición on-line de la revista (páginas 10-16)

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Jornadas Formativas de Altas Capacidades

Altas CapacidadesLos que nos dedicamos a la docencia debemos poner un empeño especial por la formación, en las aulas hay muchos”tipos” de alumnos y hay que saber llegar a todos. Recientemente he podido participar en las Jornadas Formativas de Altas Capacidades, organizadas por la Asociación de Altas Capacidades de Marbella. Se trataron temas muy diversos, desde el diagnóstico hasta la forma de sacar el máximo partido de su potencial, pasando por las características psicológicas, de aprendizaje, de relación, etc. Han sido muy sugerentes y los que asistimos nos fuimos llenos de ideas que ahora hay que poner en práctica.

Una idea a destacar que me dio una madre al finalizar las Jornadas es que lo importante es que los niños sean felices, algo difícil si no se diagnostican bien las altas capacidades y se trabaja para que el niño no se aburra en clase. Cuando un alumno con altas capacidades tiene ganas de ir al colegio significa que se va por el buen camino, está motivado y con interés por seguir aprendiendo.

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Aprender a programar desde niños. Robótica en el aula

Hace unos días tuve la suerte de poder participar en una OpenClass de la Universidad de La Rioja impartida por Alberto Valero. El tema fue muy interesante, la importancia de enseñar a los alumnos a programar desde niños. La sociedad en la que vivimos está totalmente informatizada y los lenguajes de programación son cada vez más usados por el público general, sin necesidad de ser expertos o dedicarse directamente a la programación. Son un instrumento más para el desempeño de muchas profesiones, lo que hace necesario que los alumnos aprendan a usarlos desde pequeños.

La programación además favorece el proceso creativo, ya que obliga a materializar ideas, comprobar si esas ideas mejoran lo que ya existe y finalmente compartir el resultados.

Decía Steve Jobs: “Todo el mundo debería saber a programar, porque programar te ayuda a pensar

OpenClass

Lo que se ve se recuerda, lo que se hace se aprende” Programar ayuda a pensar porque obliga a planificar, a desarrollar estrategias para buscar un resultado, a indagar distintas soluciones para un mismo problema. Estructura la cabeza y ordena las ideas.

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Tenemos muchos puentes que tender

puente

Me han enviado esta historia que ha dado que pensar. Quizá sea un buen comienzo de año saber aplicarlo en nuestro día a día.

Es la historia de un par de hermanos que vivieron  juntos y en armonía  por  muchos años. Vivían en granjas separadas. Un día tuvieron un conflicto, comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo. Hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.

- Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero “Estoy buscando trabajo por unos días“, dijo el extraño, “quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ayudarle“.

-”“, dijo el mayor de los hermanos, “tengo un trabajo para usted. Mire al otro lado del arroyo, en aquella granja vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros pero él desvío el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros. Él hizo esto para enfadarme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca más.”

El carpintero le dijo: “Creo que comprendo la situación“.

El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo.

Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero justo había terminado su trabajo. El granjero quedó con los ojos completamente abiertos, conmocionado. No había ninguna cerca de dos metros. En su lugar había un puente que unía las dos granjas a través del arroyo. Era una fina pieza de arte.

En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano mayor le dijo:

-”Eres un gran tipo, mira que construir este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho“.

Estaban en su reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas.

-”No, espera“. “Quédate unos cuantos días tengo muchos proyectos para ti“, le dijo el hermano mayor al carpintero.

Me gustaría quedarme“, dijo el carpintero, “pero tengo muchos puentes por construir“.

También nosotros tenemos que construir día a día muchos puentes. A veces serán pequeñas reparaciones a los puentes ya existentes, otras, grandes construcciones de puentes que se deberían haber construido hace mucho tiempo y hemos dejado pasar, y otras, las más de las veces, poner los medios para que pequeñas tonterías no se hagan grandes montañas.

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¿Qué es eso de motivar?

liderandoCada vez es más frecuente oír a los padres decir “mi hijo no está motivado“, por eso…. no estudia, o no atiende, o no se porta bien en casa, etc. He de reconocer que siempre me ha intrigado eso de la motivación. Muchas veces le pregunto a los alumnos “tú, ¿qué motivos tienes para estudiar?, hay que partir de la base de que la gran mayoría de mis alumnos tienen una media de diez años, por lo que la pregunta, entiendo que no es del todo fácil de responder para ellos, básicamente porque es un tema que ni se han parado a pensar, ni tienen previsto pararse a hacerlo en los próximos años. Las respuestas que he recibido son muy variadas:

  • Por que me lo han dicho mis padres.
  • Por que si saco buenas notas me compran cosas.
  • Por que dicen que si no estudias repites curso.
  • Para ser como mis padres.
  • Para ser una persona de provecho.

Esta última respuesta es quizá la más sensata, pero a la vez la que menos entienden. Es una frase tipo, que habrán oído en casa hay que estudiar para ser personas de provecho“, pero que no entienden del todo bien.

Leyendo sobre el tema me ha gustado mucho la visión que da Fernando Alberca en su libro “Todos los niños pueden ser Einstein“. Defiende una idea que me gusta mucho. Motivar no es solo dar motivos para hacer algo, sino que exige acompañamiento. No es solo un “tienes que estudiar para ser alguien de provecho”, sino que tenemos que enseñar a los niños a ver sus puntos fuertes y sus puntos débiles, para que, apoyándose en los fuertes, puedan superar los débiles. Poniendo como ejemplo la escalada, no se trata de decirle arriba en la cima tienes un premio (dar motivos para subir), sino que también tenemos que decirles el cómo subir. En que piedras pueden apoyarse mejor (y decirles por qué), cuáles deben evitar (y darles el motivo) para que de esta forma puedan llegar a la cima. No se trata de ahorrarles el trabajo, deben subir ellos, utilizar sus medios, en este caso las manos y los pies, pero con nuestra guía, sabiendo que ahí estamos nosotros para recogerles si se caen, para darle consejo siempre que lo necesiten. Así, poco a poco aprenderán a ir solos, porque les hemos dado seguridad, les hemos enseñado a tomar decisiones y el motivo por el que las han tomado.

Todos los niños tienen puntos fuertes y puntos débiles, la labor de los padres y los educadores está en conocerlos y ayudar a que ellos los conozcan, de manera que se apoyen en ellos.

Dejo un pequeño vídeo que puede ayudar:

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El mundo está lleno de gente buena

sonreirUn propósito para este año; ver el lado bueno de las cosas. Eso muchas veces implicará no leer las noticias, hacer oídos sordos ante algunas conversaciones, pararnos a pensar antes de actuar, y un largo etcétera que nos costará esfuerzo, porque es más fácil quejarse que arrimar el hombro. Hace unos días releí un texto que me hizo pensar “antes de juzgar mi vida o mi carácter; ponte mis zapatos, recorre el camino que he recorrido, vive mis penas, mis dudas, mis risas. Recorre los años que he recorrido y tropieza ahí dónde tropecé y levántate así como yo lo he hecho. Cada cual tiene su historia, entonces, solo entonces, podrás juzgarme“. Me he propuesto aprender cada día algo de los demás, porque así aprenderé a apreciarles. A veces, el mejor regalo que podemos hacer a otra persona es sonreírle.

Tengo la suerte de trabajar en un colegio lleno de gente buena. Por las mañanas, cuando entro siempre encuentro la sonrisa de mis alumnos, que aunque todavía con sueño en los ojos te miran con cara de ilusión mientras te dan los buenos días. En el prólogo al libro “¿emocionalmente inteligentes?” de Amparo Catret, Ricardo Regidor comienza diciendo “Conozco un chico que habla con la sonrisa y que mira con el corazón“, yo no conozco uno, conozco decenas, los trato todos los días, y a pesar de que solo tienen nueve años, cada día me enseñan algo nuevo; a ser paciente, a ser imaginativo, a buscar nuevos usos para las cosas, a saber entusiasmarme con lo pequeño, a no conformarme, a pedir perdón, a pensar en los demás, …

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Curso de técnicas de estudio para alumnos de Primaria

DSC_0062Cada vez se hace más necesario que los alumnos aprendan a estudiar desde pequeños. Virtudes como la laboriosidad, la constancia, el esfuerzo por hacer las cosas, deben adquirirlas y asimilarlas desde los primeros años. En la sociedad actual la cultura del esfuerzo no está bien vista, parece que el que triunfa “por dar el pelotazo” es el que vale, y el que triunfa gracias a su esfuerzo es un pobre hombre que no ha tenido más remedio que trabajar. Todo lo contrario, nos hacemos mejores personas con nuestro trabajo, si aprendemos a entenderlo como servicio a los demás, como entrega.

Durante el primer trimestre del curso estoy dando a mis alumnos de 5º de Primaria un curso de técnicas de estudio encaminado a que aprendan poco a poco a estudiar por su cuenta, sin necesidad de supervisión y sin depender continuamente de sus padres. En mi blog “Una tiza” voy colgado las sesiones que he ido dando hasta el momento. Las pongo también aquí por si pueden servir.

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Educar el carácter

Recientemente he dado una sesión para los padres del Colegio en el que trabajo. El título; Educar el carácter, un tema muy importante, sobre todo cuando los hijos son todavía pequeños, y por tanto “moldeables”.

Dejo aquí un resumen de la sesión.

juanadarvezECOSPara establecer un punto de partida lo primero que debemos hacer es dar una definición de carácter. El diccionario de la RAE, en su sexta acepción establece que el carácter es el “Conjunto de cualidades o circunstancias propias de una cosa, de una persona o de una colectividad, que las distingue, por su modo de ser u obrar, de las demás”.

Coloquialmente decimos que el carácter de una persona es su forma de ser. Cuando nos referimos a los hijos les “colgamos etiquetas”; es desordenado, es muy trabajador, no se fija en las cosas, siempre ha sido muy cariñoso, etc… Esas “etiquetas” forman parte de su carácter, de su forma de ser.

Ahora es cuando los niños forjan su carácter, cuando cogen hábitos que poco a poco van incorporando a su personalidad. El que es trabajador (mi hijo es una hormiguita trabajando, muy constante y disciplinado) aprende a trabajar bien, el que es desordenado (si es que ha salido a su padre, va dejando todo por ahí tirado) se reafirma en su desorden y lo expande a todas las áreas de su vida, el que es tímido (cuando vienen visitas a casa se esconde) ….

Punto primero: Coger papel y boli y escribir los rasgos y características de la personalidad de nuestro hijo. Para llegar a una meta, lo primero que debo saber es dónde estoy, de dónde parto.

Hace años, unos padres venían siempre a la preceptuación con una libreta verde. La libreta la trajeron desde 1º EP hasta 2º Bachillerato. Cada año, los padres se marcaban unos objetivos para su hijo, los comentaban con el preceptor y todos iban a por ellos. Cuando el hijo se fue a la universidad, los padres le dieron la libreta para que la leyera. La cogió, la leyó desde la primera hasta la última hoja, y después, con lágrimas en los ojos, abrazó a sus padres y les dio las gracias. Se había dado cuenta de que nada lo habían dejado al azar, que desde el primer día forjaron la personalidad de su hijo, respetando su libertad, pero imprimiendo en su carácter hábitos que le servirán para toda la vida.

Todos necesitamos nuestra “libreta verde”.

Después, debemos hablar con ellos, explicarles cómo les vemos, enseñarles el mapa que hemos hecho de ellos mismos, para que, de acuerdo a su edad, puedan aportar su punto de vista. Que ellos mismos también hagan su propio perfil.

Ya sabemos de dónde partimos, ahora nos toca ver a dónde vamos. El carácter, como todo, se puede educar. Es necesario hacer un proyecto, tener muy claro cómo queremos que sea nuestro hijo. Metas claras, concretas, optimistas, pero posibles, no se puede pasar de la noche al día en un momento. Si nuestro hijo no tiene hábito de estudio no podemos pedirle que a partir de mañana estudio solo durante una hora y media. Pero si, que lo haga los quince primeros minutos para ir subiendo la exigencia poco a poco, como por un plano inclinado.

De este proyecto también debemos hacer partícipe a nuestro hijo. Dedicamos muchas horas a educar su inteligencia, pero lo que verdaderamente importa es educar su voluntad.

Para educar el carácter lo primero que tenemos que tener nosotros es PERSEVERANCIA, marcarse un objetivo e ir a por el sin descanso, si excepciones. Si no somos perseverantes, si los objetivos cambian constantemente o si solo los exigimos durante la primera semana, el niño nunca cogerá hábitos, aprenderá a funcionar por impulsos, pero no a interiorizar las metas, y por tanto, no las cumplirá.

Temas en los que debemos insistir:

  • Enseñar a ser feliz. Educar en la austeridad, en saber conformarse con lo que uno tiene, en no ser envidioso, en pensar en los demás. No me hace feliz lo exterior, sino lo interior, mi actitud ante la vida, ante los sucesos del día a día. Dar razones para sonreír. Premiar el buen humor.
  • Vencer la timidez. Perder el “miedo al ridículo”. Consiguen objetivos los que se arriesgan, los que caen pueden levantarse incluso más arriba de lo que estaban antes de caer. No ser tan proteccionistas que cortemos su iniciativa. Enseñarles que el mundo no gira alrededor de uno mismo, sino alrededor de los demás, y por eso debo abrirme, darme a los demás.
  • No ser egoístas. Pensar en los demás, ponerse en “la piel” del otro. Hay más alegría en dar que en recibir. Obras de caridad. La alegría de la entrega. Encargos en casa, no están en una pensión con derecho a comida y cama.
  • Vencer la pereza. Siempre activos, aprovechar el tiempo. Lista de cosas para hacer. Posturas en la mesa, en el sofá. Cumplir el horario. Darles ejemplo.
  • No rendirse. Ser perseverantes en los temas, no desanimarse ante las dificultades sino crecerse. Tengo un problema, busco soluciones y voy a por el. Enseñar a vencer obstáculos. Te muestro las piedras del camino, pero no te las quito, te daré consejos de cómo pasarlas, bordearlas o sortearlas, pero eres tú el que andas tu camino. Las cosas que me cuestan esfuerzo son las primeras que hago. El camino fácil no siempre es el mejor. Aprender a equivocarse y rectificar.
  • Pedir ayuda. Enseñarles que muchas veces en la vida tendrán que acudir a otros para que les den consejo. No es debilidad, no es perder ni rendirse. La persona grande es la que sabe rodearse de gente grande, gente muchas veces más sabia que él. Da alegría ver como muchos antiguos alumnos del Colegio vienen de vez en cuando para hablar con su antiguo preceptor.
  • No moverse por “el qué dirán”. Aprender a valorarse, no hacer las cosas porque las hacen otros, tener su propia personalidad y respetar la personalidad de los demás. Saber que muchas veces deben “ir a contracorriente”, lo raro de no ser raros.
  • Elegir bien a sus amigos. Son los que más van a influir en ellos. ¿Me dejo llevar por el ambiente o soy ambientador?
  • Enseñar a querer. Explicar muy bien qué es el amor; que exige compromiso, sacrificio y entrega. Lo que sale de ahí no es amor, es “otra cosa”. La educación sexual deben recibirla en la casa.

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Todos tenemos algo positivo

carpinteriaCopio el texto de uno de esos powerpoint que andan circulando por internet. Me ha parecido una historia de las que merecen ser contadas, porque podemos sacar mucho de ella.
Tenemos que aprender a sacar el lado bueno de cada uno, a fijarnos en las virtudes de los que nos rodean, apoyarnos en los puntos fuertes, potenciando lo positivo. Todos tenemos nuestras virtudes y nuestros defectos. Ahora nos toca la difícil tarea de mirar más allá de nosotros y ver las virtudes de los que nos rodean. A partir de ese momento, habremos dado un paso hacia adelante para mejorar nuestra relación con los demás.

Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar.

- ¿La causa?

¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba todo el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.

El tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. La lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se pasaba el tiempo midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.

En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un hermoso juego de ajedrez.

Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:
- “Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”.

La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir y hacer cosas de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.

Ocurre lo mismo con los seres humanos. Cuando buscamos defectos a los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando florecen los mejores logros humanos.”

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Nueva andadura

flechaDejo atrás varios intentos (fallidos, todo hay que decirlo) de tener un blog personal, muchas veces uno no sabe que decir, o peor aún, no sabe si lo que dice va a interesar a alguien. Un blog debe estar hecho para que lo lea alguien más aparte del propio autor. Tiene que llegar la “inspiración“, un tema del que tratar, y no es fácil, porque a veces te llega conduciendo, o dando una clase o a la hora de acostarte, momentos en los que no te vas a poner a escribir nada. Si no lo apuntas, como es mi caso, habitualmente, lo que era una idea genial, se queda eso, en un “era” que nunca se hace presente. Pero esta vez llevo conmigo, como me enseñó un compañero de trabajo, mi PDA (Papel De Apuntar), para que no se queden en el tintero esos momentos de inspiración.

Además de la inspiración, falta también la constancia, que es casi tan importante como lo anterior. Porque, ¿cómo voy a escuchar a alguien que habla de higos a brevas?, cuando lleva un tiempo callado, me voy a escuchar a otro que esté más animado. Así que aunando inspiración y constancia espero que alguien me escuche.

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